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Tener un hijo: el viaje a la fertilidad de Julie y Camilla

Julie y Camilla en la playa

Julie y Camilla nunca habían querido tener un hijo propio, hasta que se conocieron. En este artículo del blog, puede descubrir su viaje hacia la maternidad, cómo encontraron la clínica de fertilidad adecuada, cómo eligieron a un donante de esperma y si piensan contar a su hijo que fue concebido con la ayuda de un donante.

La publicación de blog que está a punto de leer está escrita por Julie y Camilla.

Comenzando el viaje de la fertilidad

Nunca he querido tener hijos. No me malinterpretes; adoro a los pequeños, y me encanta el aroma de los bebés más de lo que puedo admitir, solo que nunca he querido tener un hijo propio. Al menos no hasta que conocí a Julie. En ese momento fui consciente de que en mi vida faltaba el amor verdadero y de que mi deseo de formar una familia había estado languideciendo en la oscuridad como una flor marchita a la espera de los cálidos rayos del sol. 
 
Se lo comenté a los pocos meses de iniciar nuestra relación y, para mi sorpresa y alegría, descubrí que ella también quería tener un hijo. Que yo no era la única que quería traer al mundo un producto de nuestro amor. Pero el camino hasta hacer realidad nuestro deseo resultó muy difícil porque ¿cómo deben proceder dos mujeres que se aman y que quieren crear una nueva vida?

Después de leer absolutamente todo lo que pudimos encontrar en Google, decidimos contactar con una clínica de fertilidad ya que nos dimos cuenta de que había que tomar multitud de decisiones importantes y de que el proceso de quedarse embarazada podía convertirse con facilidad en un asunto eterno. Queríamos tener a nuestro lado a una persona de confianza en cada paso de nuestro camino, así que terminamos eligiendo una clínica privada noruega de la que teníamos buenas referencias y acudimos a nuestra primera consulta tanto emocionadas como nerviosas. Nos tomaron muestras de sangre, nos sometimos a un examen de los ovarios y del útero y derribamos el primer obstáculo: «Parece que no hay ningún problema en que se queden embarazadas». Al mismo tiempo descubrimos que en Noruega se había aprobado recientemente un nuevo método denominado «donación de pareja». En resumen, este método permite a las parejas lesbianas fecundar óvulos de una pareja y, posteriormente, implantar el embrión en el útero de la otra pareja. 

¿Realmente podríamos gestar un niño juntas, «correctamente»?

Estábamos encantadas, nerviosas y emocionadas y, siguiendo la recomendación de la clínica, empezamos rápidamente a buscar posibles donantes de esperma en Cryos International. Fue más o menos en esta época cuando nos casamos y nos fuimos de viaje de novios.

Lo primero que nos encontramos cuando nos registramos en el sitio web fue una página increíblemente sincera y muy accesible donde se presentaba información de los diferentes donantes. También nos sorprendió positivamente el hecho de descubrir que, a través de Cryos, teníamos la posibilidad de acceder a perfiles ampliados de donantes de esperma y de inmediato sentimos que la clínica que habíamos elegido era la adecuada para nosotras: trabajaban con un banco de esperma que se tomaba en serio nuestra seguridad y comodidad sin dejar nada al azar. Porque lo que más queríamos era saberlo todo.

Dedicamos las noches de las siguientes semanas prácticamente de forma exclusiva a admirar las puestas de sol en Bali y a consultar la selección de perfiles de Cryos. Leímos detenidamente las historias familiares, los certificados médicos, los perfiles psicológicos y las cartas personales. Hablamos sobre el color de los ojos y del pelo, la altura y el carácter y, por último, redujimos la lista a tres donantes que creímos cumplían todos nuestros requisitos:

  • los tres era un poco como nosotras de una u otra forma, o como alguien de nuestra familia directa.
  • Parecían personas estables, ambiciosas y emocionalmente accesibles.
  • Y los tres medían más de 180 cm.

Obviamente, la altura no debería ser un factor decisivo, pero con dos madres consideradas relativamente altas (170 y 176 cm), nos pareció que se ajustaban bastante bien a nosotras.

Julie y Camilla en su luna de miel

En Noruega, la normativa establece que debes elegir tres donantes que te gustaría usar y, entonces, enviar la lista a la clínica porque, al final, es la clínica la que decide quién va a ser el donante, y esta información es confidencial hasta que el niño esté autorizado a solicitarla cuando cumpla 15 años. Nerviosas y emocionadas rellenamos el formulario, lo enviamos a la clínica y esperamos.

El otoño ha pasado entre tratamientos hormonales, extracciones de óvulos y una implantación infructuosa, pero no tenemos ninguna duda de que más pronto que tarde lograremos un embarazo. Simplemente debemos tener esperanza, conservar la emoción y recordar que siempre merece la pena luchar por algo que realmente quieres.

Nuestro siguiente intento está programado para el próximo viernes, así que supongo que lo único que queda es decir «buena suerte» ...

¿Queréis tener más hijos? ¿Y, de ser así, cuántos?

Queremos tener dos hijos si tenemos la suerte de que sea posible. Pero paso a paso.

¿Pensáis hablarle a vuestro hijo o hija sobre el donante? ¿Y, de ser así, cuándo y cómo? 

¡Por supuesto! Creemos que es importarte ser sinceras y honestas sobre cómo se gestó nuestro hijo, y probablemente tengamos la conversación tan pronto como él o ella tengan edad suficiente para comprender o, directamente, si nos pregunta. Pensamos que es muy importante para nuestro hijo saber quién es y de dónde viene.

¿Tenéis algún consejo para otras parejas en vuestra misma situación acerca de embarcarse en el viaje que vosotras estáis haciendo?

Que no sean demasiado duras consigo mismas y que reconozcan que el estrés y el nerviosismo forman parte del proceso. Hemos perdido la cuenta de cuántos «buenos consejos» hemos recibido de absolutamente todo el mundo diciéndonos que simplemente debemos «relajarnos y cuidar de nosotras», pero no es así como funciona cuando te estás sometiendo a una tratamiento FIV. La carga que portas es pesada, resulta estresante, y es algo PERFECTAMENTE NORMAL. Nuestro asesor en fertilidad lo resumió muy bien cuando nos dijo: «Si lo que impide que una mujer se quede embarazada fuera el estrés, no habría nacido ni un solo niño mediante una FIV». Así que nos aseguramos de recordarlo en todo momento. 

Si tú, como Julie y Camilla, estás interesada en comenzar un tratamiento de fertilidad con semen de donante, sigue el enlace a nuestra guía sobre cómo elegir un donante de semen.

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